La matrícula nunca es reembolsable al final de la estancia. Es un importe que sirve para, además de reservar la plaza, sufragar los gastos de gestión y tramitación de la preinscripción. Sólo se reembolsa la fianza al final de la estancia, descontando las horas de limpieza y si no ha habido ningún desperfecto en la habitación o impago.