Esto depende de la residencia elegida. Si al final del proceso de inscripción (a finales del mes de julio) todavía quedan plazas libres, no habría ningún problema en admitir personas de otros centros con los que no tenemos convenio o, incluso, ajenas al mundo universitario. En cambio, si se trata de una residencia que cubre las plazas con los alumnos de la universidad con la que mantenemos un convenio, forzosamente tu esposo/a debe ser también estudiante de esa universidad, de lo contrario no será admitido/a. En cuanto a los hijos, lo sentimos pero en la residencia no se aceptan niños para las estancias de curso o intermedias.